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Anfibios y Reptiles

Tortuga mediterránea

Tortuga mediterránea

La tortuga mediterránea (Testudo hermanni), conocida también como tortuga terrestre griega o tortuga de Hermann, es un quelonio europeo que suele vivir en islas del Mar Mediterráneo y otras regiones de Europa. Tiene la siguiente taxonomía:

Reino: Animalia.
Filo: Chordata.
Clase: Sauropsida.
Orden: Testudines.
Familia: Testudinidae.
Género: Testudo.
Especie: Testudo hermanni.

Tabla de Contenidos

Características de la tortuga mediterránea

La tortuga mediterránea es la única tortuga terrestre autóctona. A este reptil se le reconoce por su coraza muy abombada, de color dorado o anaranjado y con marcas negras, cuya longitud puede superar los 20 cm.

Se observan variaciones en la coloración: las tonalidades tiran a veces a pardo o verdoso. El plastrón, de un tono terroso o amarillo, queda resaltado por dos bandas negras anchas y continuas, que pueden unirse en la parte posterior. La fuerte cabeza termina en un hocico corto y romo.

Tienen una vista excelente: pueden distinguir formas y colores e incluso pueden reconocer a las personas. Además, se caracterizan por tener mucha precisión en su sentido de la orientación. Si son trasladados unos cientos de metros del territorio al que pertenecen, regresarán en poco tiempo. Son muy sensibles a las vibraciones de la tierra, aunque no tienen un oído desarrollado. Por otro lado, el olfato está bien desarrollado y juega un papel importante en la búsqueda de alimentos y parejas sexuales.

La subespecie oriental (Testudo hermanni boettgeri) es mucho más grande que la occidental, alcanzando tamaños de hasta 28 cm de largo. Un ejemplar de ese tamaño puede pesar de 3 a 4 kg. La tortuga mediterránea rara vez crece más de 18 cm. Algunos especímenes adultos miden tan solo 7 cm.

Con respecto a su evolución, las poblaciones orientales han evolucionado más rápido. Aparentemente, el motivo de esta evolución es que la población ubicada en las montañas de la península balcánica se fragmentó a lo largo de la última edad de hielo. Esto no tiene implicaciones profundas para la taxonomía de la tortuga mediterránea, pero sugiere que otras dos subespecies propuestas son en realidad solo formas locales en la actualidad.

Fue llamada testudo hermanni en honor al naturalista francés Jean Hermann.

Hábitat

A la tortuga mediterránea le gustan los hábitats con vegetación abundante, como garrigas, monte bajo, bosques de robles, matorrales, alcornoques o castaños, pero la destrucción de sus biotopos naturales, especialmente por los incendios, la ha obligado a adoptar otros. Debido a esto, se la puede encontrar en landas con jaras y brezos, o en entornos aún más abiertos como las dunas, donde se oculta entre la vegetación.

Esta especie suele encontrarse en diversos países de Europa del este como Bulgaria, Croacia, Albania, Bosnia y Herzegovina, Rumania, Serbia y Montenegro. No obstante, también está presente en Turquía, y en países con acceso al Mar Mediterráneo como Francia (Córcega), Italia (Cerdeña, Sicilia, Apulia y Toscana) y España. En este último solo está presente en las Islas Baleares, Comunidad Valenciana y Cataluña. Por esta razón recibe su nombre, aunque se considera que la tortuga boba es el quelonio más común en todo este mar.

Alimentación de la tortuga mediterránea

El Testudo hermanni es básicamente herbívoros, no es muy exigente con su menú diario. Consume numerosas plantas gramíneas, compuestas, papilionáceas. En este aspecto, muestra gran capacidad de adaptación.

Los ejemplares salvajes viven en un hábitat caracterizado por largos periodos de sequía que les obliga a alimentarse de pastos secos. Cuando esto ocurre, complementan su dieta con caracoles o artrópodos. Los caracoles suponen una fuente de calcio, que es proporcionado por la cáscara.

La alimentación de la tortuga mediterránea es principalmente vegetariana, aunque ocasionalmente la complementa con algunos invertebrados. Su dieta se basa en más de 60 especies herbáceas diferentes y está compuesta por una alta proporción de fibra y calcio y una baja proporción de proteínas. Toleran mal el fruto porque provoca diarrea y multiplicación de parásitos, también consumen varias variedades de cactáceas y tunas.

Los ejemplares criados en cautividad suelen estar sobrealimentados. Nunca se les debe dar carne, leche, queso, comida para otros animales. También necesitan beber agua y tener agua limpia cerca para poder beber y bañarse. Son reptiles puramente vegetarianos.

Si tienes una tortuga mediterránea en casa, toma en cuenta que su dieta debe ser a base de plantas silvestres: alfalfa, cardos, diente de león, trébol, milenrama, madreselva, romero, salvia, melisa, achicoria, berros y canónigos. Estas son hortalizas adecuadas para alimentar a las tortugas gracias a su riqueza en calcio con relación al fósforo y a la fibra que contienen. Altas dosis de proteína o fósforo junto con una baja ingesta de calcio causan daños en los órganos internos.

Tortuga mediterránea
Tortuga mediterránea

Comportamiento del Testudo hermanni

La tortuga mediterránea hiberna de noviembre a febrero-marzo. Tiene un pico de actividad entre mayo y junio, que se reduce durante el verano. Es una especie más bien solitaria, solo adopta comportamientos gregarios durante el periodo nupcial. Es esencialmente diurna y ralentiza su actividad durante las horas de calor.

Son animales ectotérmicos que se exponen al sol en las primeras horas del día para calentar el cuerpo y acelerar las funciones metabólicas. La exposición a la luz solar les permite absorber los rayos ultravioleta necesarios para la síntesis de la vitamina D. El aumento de la temperatura corporal es necesario para activar las enzimas que intervienen en la digestión.

A temperaturas atmosféricas superiores a 27 °C, las tortugas se vuelven apáticas y cavan pequeños agujeros cubiertos de maleza o se esconden en pequeñas grietas para mantenerse frescas. Cuando las temperaturas vuelven a bajar, vuelven a la actividad.

Reproducción del Testudo hermanni

La madurez sexual es bastante tardía en esta especie, cuya esperanza de vida alcanza o supera 30 años. El macho madura entre los 10 y los 13 años, y la hembra a los 13 o 14. Los acoplamientos tienen lugar en primavera y generan violentos combates entre los machos, que habitualmente son pacíficos y perezosos.

A menudo, los combatientes se infligen mordeduras y puede suceder que un topetazo bien asestado desequilibre a uno de ellos, que termina panza arriba. Pero, gracias a contorsiones y movimientos frenéticos de las patas, consigue recuperar pronto su posición inicial.

En los prolegómenos del acoplamiento, la tortuga mediterránea macho asesta también golpes con el hocico a la hembra y muerde en las patas traseras. Dos meses más tarde, la hembra excava un agujero en el suelo blando el que deposita unos 5 huevos, que cubre a continuación con tierra o arena. La incubación durante tres y cuatro meses. Se observan dos puestas anuales con un intervalo de dos a tres semanas.

El día de la eclosión, a menudo en un día lluvioso, la tortuga mediterránea eclosiona el huevo a través de un tubérculo córneo ubicado entre las fosas nasales externas y la mandíbula que desaparece después de unos días. La eclosión dura 48 horas, período durante el cual el saco vitelino se absorbe por completo.

Estado de conservación de la tortuga mediterránea

De acuerdo con la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la tortuga mediterránea figura como una especie casi amenazada con una tendencia poblacional decreciente.

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