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Anfibios y Reptiles

Rana común

Rana común

La rana común (Pelophylax kl. esculentus), conocida también como rana esculenta, rana verde o rana comestible, es un anfibio acuático que se puede encontrar en Europa.

Características de la rana común

El tamaño medio de la rana común se sitúa entre los 8 y los 9 cm, aunque puede alcanzar los 12 cm. Posee dientes en la mandíbula superior. La cabeza es ancha, con ojos saltones de pupila ovalada. Cuando extiende la pata trasera a lo largo del cuerpo, el talón sobrepasa el nivel del tímpano, que es muy visible. Las membranas de las patas posteriores llegan hasta el extremo de los dedos. La piel, lisa en el vientre, presenta menos granulaciones a la altura de las extremidades posteriores. El dorso es ligeramente verrugoso. El macho está equipado con sacos vocales, visibles cuando croa. La coloración varía mucho, pero el verde siempre domina en el dorso. A veces se observan sobre éste reflejos amarillentos con manchas pardas. Los muslos lucen bandas transversales negras. El vientre blanco se adorna frecuentemente con manchas negras.

La rana común es gregaria y a menudo vive en colonias numerosas. Es de costumbres diurnas y le encanta tomar el sol. Goza de un gran apetito y es muy hábil capturando insectos en vuelo: salta en el aire mientras proyecta hacia ellos su lengua pegajosa. La hibernación, que comienza en noviembre y dura hasta marzo, se lleva a cabo en el barro de un estanque o en una oquedad del suelo.

Hábitat de la rana común

La rana común ocupa hábitats muy variados, en realidad la mayor parte de los biotopos acuáticos o semiacuáticos de agua dulce: charcas, estanques, pozas, lagos, ríos y arroyos de corriente lenta.

Cómo se alimenta la rana común

Se alimenta de insectos y sus larvas, gusanos, crustáceos, a veces alevines o ranas jóvenes.

Cómo se reproduce la rana común

La rana común es de reproducción tardía: entre abril y mayo. La hembra pone de 3000 a 10000 huevos, de un diámetro de 1,5 mm, que se precipitan hasta el fondo formando una gran masa gelatinosa. Eclosionan en una semana y la metamorfosis se produce de tres a cuatro meses más tarde.